Pata de Cuy

Hola, soy Magali Luque y éstas, mis divagaciones ociosas para divagantes ociosos...

miércoles, 6 de abril de 2016

¡Qué diablos!

     
       La vez pasada estaba escuchando música y me vino a la cabeza algo que me contaron hace años cuando estaba en el colegio: me dijeron que habían algunos grupos de rock que en sus letras incluían mensajes satánicos si ponían al revés el disco, que habían vendido su alma al diablo a cambio del éxito, que realizaban rituales satánicos antes de sus conciertos y cosas por el estilo. 

      Recuerdo que yo oía atentamente estos chismes faranduleros y con la credulidad y curiosidad propia de la adolescencia llegué a mi casa luego del colegio para sacar el vinilo de Led Zeppelin, poner en el tornamesa la canción “Escalera al cielo” y manualmente darle vueltas al revés para comprobar si efectivamente escondía un mensaje satánico. Lo único que logré fue oír algo así como “six six six”, es decir 666, el número de la bestia, del diablo, Satán, Lucifer, Luzbel, el maligno o como quieran llamarlo.  Primero me llamó la atención pero luego descarté la idea del diablo escondido pues noté que las palabras con “s” al revés sonaban a menudo  como “six” o “sex”, además me parecía inverosímil creer  que alguien tenga que pensar en una letra al derecho y al revés.

      El chisme de los mensajes satánicos no quedó ahí, siguió circulando unos días más por el colegio, la lista de artistas incluía Beatles, Queen, Eagles, Ozzy Osbourne, etc. El colmo llegó incluso un tiempo después cuando un profesor algo fanático nos dijo que cantantes como el grupo Garibaldi, Gloria Trevi y ya no recuerdo que otro artista fresón y  televisa mencionó,  llevaban mensajes ocultos en su música.  Hasta el día de hoy sigue la cantaleta de los mensajes subliminales en las canciones (de rock casi exclusivamente), incluso por internet.

      Las personas  oímos lo que queremos oír, es como cuando uno mira al cielo y encuentra conejos, cangrejos, caballos, etc. en las nubes, o cuando ves la luna llena y encuentras en sus manchas a un zorro o algo así, o cuando escuchan una canción en inglés y de pronto salta una frase en “español” como la canción de Cindy Lauper y su famoso “del chancho su huevo” o la de Christopher Cross (All Right) y su Pingüino Rodríguez.

      El asunto es ¿qué ganan algunas personas quitándole el crédito a los artistas (me refiero a Zeppelin o Queen, no a Garibaldi y afines por favor!!) diciendo que lograron el éxito gracias a una ayudita del diablo? ¿Porqué no creer que un ser humano igual a cualquiera de nosotros puede ser extraordinariamente creativo y exitoso? Resulta ridículo y hasta infantil pensar en estas teorías (de fundamentalistas cristianos supongo). En pleno siglo XXI seguimos pensando como si fuésemos de siglos atrás.

     Escuchen este mensajito satánico oculto en este link pero por si acaso den unos rezos antes, pasen la ruda, salten pa´trás, toquen madera, pongan contra con sus deditos de la mano,  lleven consigo su cuyetc.,  no vaya ser que venga Belcebú y los quiera jalar a sus filas…

                                        Hasta pronto…